LEE CON ATENCIÓN
AL MAL TIEMPO, BUENA CARA
Aquel día no le salieron bien las cosas al escarabajo computarizado. Se había descompuesto el chip de una de sus patas y, por el momento, no había manera de repararlo. Además, llovía, lo que perjudicaba la buena conservación de su altamente calificado material.
A pesar de todo, esa mañana —como todas las mañanas— el escarabajo computarizado salió de su casa sonriendo por dentro y por fuera, porque pensaba que los demás tenían derecho a verlo con buen semblante.